Bañada por las aguas cristalinas del Cabo de Gata y bajo la luz blanca de Andalucía se alza Níjar, un pequeño pueblo de la provincia de Almería, España, con una tradición alfarera que se remonta a la Edad del Bronce y que cobró gran importancia durante el período musulmán (siglos X-XV).
En Níjar, viajamos a la década de 1920, mucho antes del auge turístico de la década de 1950. La economía local giraba en torno a la cerámica, el tejido de esparto y la fabricación de jarapas, textiles coloridos que siguen siendo un símbolo de la región hoy en día.
Experimenta el encanto de la Andalucía rural: sus estrechas calles encaladas, el zumbido rítmico de los tornos alfareros en funcionamiento y las hábiles manos que tejen esparto y jarapas, aportando color y vida a las tradiciones de Níjar.
En el juego, cada jugador expande su taller añadiendo nuevos tornos para producir más piezas. Extrae arcilla, torneaelas, cuecealas, píntalas y vende tus creaciones en el mercado.
El juego se desarrolla en tres rondas, cada una con un número decreciente de discos de acción: 7 en la ronda 1, 6 en la ronda 2 y 5 en la ronda 3. En su turno, los jugadores pueden elegir una de las siguientes opciones:
1.- Jugar artesanas
Coloca una artesana más de las que hay actualmente en un espacio de acción para realizarla. Devuelve todas las demás artesanas a sus dueños. Las acciones incluyen: robar una carta, jugar una carta, extraer arcilla, tornear, cocer piezas, pintar, limpiar el taller, vender esparto y reclamar el marcador de primer jugador.
Dependiendo de dónde juegues tus artesanas, también podrás obtener recompensas adicionales.
2.- Descartar una carta de puntuación final
Descarta una de tus cartas de puntuación final para realizar una acción de tu elección.
3.- Vender piezas en el mercado (máx. 2)
Intercambia hasta dos piezas cocidas por puntos de victoria.
4.- Cerrar tu tienda / tomar un bonus
Si no te quedan artesanas, pasa y cierra tu tienda por la ronda. Coge una ficha de bonus. En tus siguientes turnos, podrás elegir otro bonus.
Transforma la arcilla en arte, el fuego en tradición y tu taller en el alma de Níjar. Solo aquellos que dominen el ritmo del torno y la alquimia del color serán recordados como verdaderos maestros alfareros.